Este proyecto ha sido un claro ejemplo de “dar la mano y coger el brazo” pero al revés.
Nos solicitan únicamente un diseño de tarjetas para un freelance con un presupuesto ajustado, o lo que es lo mismo, el padre de quien escribe.
Una cosa llevó a la otra y aquí presentamos un nuevo pack de identidad corporativa para que vaya siempre bien equipado, tarjetas de visita incluidas.
Hemos utilizado el nombre del cliente como elemento básico, trabajando con una tipografia clara y neutra. Además, como nos gusta hacer, hemos dado a los materiales la importancia que merecen.
El papel es, evidentemente, reciclado; también los sobres. Mención especial para el verjurado en tono crudo, con la fibra característica que ofrece este tipo de papel.
La cinta para la carpeta es de raso, de la mercería del grau, la de al lado del horno, enfrente de la estación antigua.
No hemos puesto en ningún sitio que todo está hecho en el estudio de forma totalmente artesanal, no hace falta.
Por cierto, qué bien se lo pasa esta gente en la playa cuando hace viento.
































